La calidad institucional y el rendimiento académico

Daniela Neira1, Gustavo Cuesta2, Karla Meneses3 y Gabriela Córdova4

Universidad de las Américas - Facultad de Ciencias Económicas y Administrativas

Quito, Ecuador

Información

Recibido:

21 de abril de 2024

Aceptado:

5 de junio de 2024

Palabras clave:

Calidad institucional

Eficiencia

Educación

Gasto público

Panel desbalanceado

Xtregar

JEL:

I28, I29, H52

DOI:

https://doi.org/10.47550/RCE/34.1.4

1ORCID: 0009-0005-9914-8607. CRediT: conceptualización, curación de datos, análisis formal, investigación, metodología, administración del proyecto, recursos, redacción - Borrador original

2ORCID: 0000-0002-7506-0599. CRediT: conceptualización, recursos, supervisión, redacción - revisión y edición, validación

3ORCID: 0000-0003-0277-9372. CRediT: conceptualización, redacción - revisión y edición, supervisión

4ORCID: 0000-0001-5856-2741. CRediT: conceptualización, redacción - revisión y edición, supervisión Correo electrónico: nielaneira@gmail.com; gustavo.cuesta@udla.edu.ec; karla.meneses@udla.edu.ec; gabriela.cordova@udla.edu.ec

Copyright © 2024 Neira y Cuesta. Los autores conservan los derechos de autor del artículo. El artículo se distribuye bajo la licencia Creative Commons Attribution 4.0 License.

Resumen

La ausencia de calidad educativa en los países explica una gran proporción de las disparidades de crecimiento y desarrollo entre las naciones emergentes y las desarrolladas. La calidad institucional, definida como el conjunto de regulaciones e incentivos de una sociedad, es uno de los factores asociados para mejorar la calidad educativa. El principal objetivo de este estudio es entender cómo los niveles de calidad institucional se vinculan con los incrementos en los promedios de rendimiento académico en un país, a nivel escolar. La muestra utilizada cubre las notas promedio PISA de 47 países, que conforman un panel de datos trianual de 5 periodos. Para llevar a cabo la investigación, se utilizó el método Cochrane-Orcutt con los ajustes necesarios para un panel de datos desbalanceado. Los principales resultados hallan evidencia de que la calidad institucional está asociada con la mejora del rendimiento académico promedio. Uno de los principales canales de transmisión es el del gasto público en educación, considerando que la calidad institucional puede funcionar como proxy para la eficiencia de decisiones tomadas en la asignación de recursos educativos.

Institutional Quality and Academic Ahievement

Daniela Neira1, Gustavo Cuesta2, Karla Meneses3 and Gabriela Córdova4

University of the Americas - Faculty of Economics and Management Sciences

Quito, Ecuador

Article Info

Received:

21st April 2024

Accepted:

5th June 2024

Keywords:

Institutional quality

Efficiency

Education

Public spending

Unbalanced panel

Xtregar

JEL:

I28, I29, H52

DOI:

https://doi.org/10.47550/RCE/34.1.4

1ORCID: 0009-0005-9914-8607. CRediT: Conceptualization, Data Curation, Formal Analysis, Research, Methodology, Project Management, Resources, Writing - Original Draft.

2ORCID: 0000-0002-7506-0599. CRediT: Conceptualization, Resourcing, Oversight, Writing - Review and Editing, Validation

3ORCID: 0000-0003-0277-9372. CRediT: Conceptualization, Drafting - Review and Editing, Supervision

4ORCID: 0000-0001-5856-2741 CRediT: Conceptualization, Writing - Review and Editing, Supervision.

E-mail: nielaneira@gmail.com; gustavo.cuesta@udla.edu.ec; karla.meneses@udla.edu.ec; gabriela.cordova@udla.edu.ec

Copyright © 2024 Neira and Cuesta. Authors retain the copyright of this article. This article is published under the terms of the Creative Commons Attribution Licence 4.0.

Abstract

The absence of education quality in nations explains a considerable share of the disparities in growth and development between emerging and developed economies. Institutional quality refers to the regulations and incentives that shape the behavior of our societies, including the educational environment, and is one of the factors that can improve the quality of education. The main objective of this study is to understand how the levels of institutional quality in a country are associated with increases in the average academic performance of a country, at the school level. The sample used covers the average PISA scores of 47 countries, in a tri-annual panel data set of 5 periods. This paper uses Cochrane-Orcutt method with the necessary adjustments for an unbalanced panel data set. The main results provide evidence that better levels of institutional quality have a positive association with academic achievement. One of the main transmission channels is public spending on education, considering that institutional quality can function as a proxy for the efficiency of decisions made in resource assignment in education.

  1. Introducción

    La educación es una de las inversiones con mayor impacto que pueden realizar los países, sirviendo como un potente instrumento para elevar la calidad de vida de las personas, así como para fomentar sociedades prósperas, saludables y equitativas. En consecuencia, las Naciones Unidas han configurado tanto a la accesibilidad como a la calidad de la educación como derechos humanos universales (ONU, 1948). No obstante, la realidad dista de cumplir con este ideal, y los países enfrentan desafíos para expandir oportunidades educativas de calidad.

    Un fenómeno altamente prevalente mostrado por las cifras de la UNESCO (2017) reveló que más de 600 millones de niños en todo el mundo no cumplieron con habilidades de suficiencia mínima en matemáticas y comprensión lectora, a pesar de que dos tercios se encontraban matriculados en el sistema escolar. Esto último sugiere la necesidad de prestar énfasis al contenido enseñado, ya que se evidencia que la cantidad de escolaridad por sí sola no es suficiente para aumentar los resultados académicos de las personas (Pritchett, 2001).

    Ante una crisis educativa global, existe una creciente necesidad de identificar los determinantes de la calidad en la educación, especialmente en las naciones en desarrollo, que consistentemente obtienen bajos resultados en comparaciones de evaluaciones internacionales. De ahí que investigaciones más recientes han ampliado la evidencia, sugiriendo que son los marcos institucionales de las naciones, tanto a niveles micro como macro, uno de los principales determinantes para la eficiencia del entorno educativo (Hanushek y Woessman, 2003; Angrist et al., 2013).

    Las estructuras institucionales definen las regulaciones e incentivos que moldean las decisiones y el comportamiento de las personas (Acemoglu, 2012). Las instituciones definen «las reglas del juego» que rigen en los sistemas educativos, incluyendo los contenidos enseñados de acuerdo con la malla curricular, el acceso a los servicios públicos, que fomentan el capital humano, y los estándares a los que se deben atener todos los centros educativos formales.

    Sin embargo, a pesar del creciente cuerpo de conocimiento que está surgiendo en este tema, existe una brecha en el entendimiento de cómo se canaliza la influencia institucional para influir en la calidad académica en los países. Dos contribuciones literarias remarcables referencian esta brecha: las investigaciones de Fomba et al. (2021) y Guidi et al. (2019), quienes resaltan algunos de los conductos de transmisión directos, a través de las cuales estas dos variables se relacionan. No obstante, poco se menciona acerca de los canales de transmisión indirectos, que aún quedan por ser clarificados en una revisión comprensiva de la literatura.

    En ese sentido, el primer objetivo de esta investigación es el de extender la revisión literaria para explorar con mayor detalle los canales directos e indirectos a través de los cuales las instituciones influyen en el ámbito educativo. El segundo objetivo de este estudio consiste en respaldar la hipótesis en que niveles más altos de calidad institucional en los países se correlacionan positivamente con mejores promedios de rendimiento académico.

    Para respaldar esta hipótesis a nivel macro, se ha trabajado con los datos disponibles de las tablas PISA, de promedios de notas a nivel país, proporcionadas por las bases de datos de la OECD (2003 al 2018) y se ha utilizado los indicadores de calidad institucional provistos por el Banco Mundial. Adicional a esto, esta investigación se propone incorporar datos de gasto público en educación, obtenidos del Banco Mundial (2022). Este tercer aporte permitirá examinar empíricamente el papel del gasto público como un canal de transmisión a través del cual las instituciones influyen en la provisión de recursos para mejorar los resultados de aprendizaje.

    Para asegurar precaución interpretativa al evaluar los promedios de rendimiento académico PISA, se les refiere a los lectores al anexo A2 y A4 de los resultados de PISA (2019). Si bien se consideran las limitaciones de muestreo de ciertos países, estos fueron aceptados como largamente comparables. Además, estos datos permiten la inclusión de efectos fijos de países para el ajuste de otros tipos de sesgos referentes a la comparabilidad entre países. Por otra parte, se condujeron varios chequeos de robustez entre diferentes métodos de estimación, indicados en el anexo A2.

    El presente documento se divide en seis secciones. Después de la introducción, la segunda sección presenta la discusión teórica acerca de los beneficios de mejorar el rendimiento académico y su vínculo con la institucionalidad; la tercera sección ofrece un enfoque estadístico acerca de los datos más actuales de las variables de interés a nivel global; la cuarta sección explica el método econométrico utilizado; la quinta sección presenta y analiza los resultados, y, finalmente, en la sexta sección se concluye y formulan recomendaciones de política pública y posibilidades para investigaciones futuras.

  2. REVISIÓN DE LA LITERATURA

    La teoría económica del capital humano plantea que la educación y la salud son indispensables para que las personas puedan acumular conocimientos y destrezas que les permitan incrementar sus ingresos, tanto intelectuales como monetarios, expandiendo así sus libertades y mejorando su calidad de vida (Becker, 1994). Más adelante, la Comisión Económica de las Naciones Unidas para Europa (2016) ampliaron este concepto y señalaron que este capital puede ser visto como la capacidad de las personas para incrementar su productividad dentro del mercado laboral.

    Para obtener los beneficios inherentes al desarrollo del capital humano, es esencial canalizar las inversiones hacia la educación, el entrenamiento laboral y la atención médica (Becker, 1994). Este documento se centra principalmente en los incrementos educativos, abordando a la educación como inversión fundamental y como un bien común necesario para el desarrollo, y reconociendo además que el acceso a una educación de calidad es un derecho humano básico declarado por la Asamblea Nacional de las Naciones Unidas (1948).

    En ese sentido, el acceso y calidad son dos elementos indispensables para que la educación logre los retornos esperados. El acceso se relaciona con las oportunidades que tienen los individuos para ingresar al sistema educativo, mientras que la calidad se refiere a la transferencia efectiva de conocimiento y destrezas, así como su aplicabilidad en la vida real (Roser et al. 2013). Si bien ambos factores son importantes en la provisión de educación en una nación, Pritchett (2001) argumenta que los incrementos en el acceso a la educación no son suficientes por sí solos, puesto que, cuando hay ausencia de calidad en el contenido enseñado, la cantidad educativa no necesariamente aumenta las habilidades cognitivas de un individuo ni tampoco su productividad. «No es el tiempo empleado en el colegio, sino lo que efectivamente se aprende» (Angrist et al., 2013, p.2).

    En esta misma línea, Hanushek y Woessman (2008) y Angrist et al. (2013) hallaron evidencia de que el rol decisivo de la educación tanto en el crecimiento y el desarrollo económico de los países se determina en una mayor proporción por la dimensión de calidad educativa que por la escolaridad bruta. Doménech (2018) señala que los modelos de educación que utilizan como medida principal a los años de escolaridad promedio tienen graves deficiencias, resultado de su visión limitada, incapaz de capturar el proceso de aprendizaje y la eficiencia en un sistema educativo.

    El marco conceptual desarrollado por la UNICEF (2000) define que una educación de calidad debe considerar cinco dimensiones, que comprenden: i) estudiantes saludables con el apoyo de sus familias y comunidades; ii) entornos seguros e inclusivos con suficientes facilidades y recursos; iii) contenido relevante para desempeñar habilidades básicas e intelectuales para un estilo de vida saludable; iv) procesos pedagógicos centrados en los estudiantes y llevados a cabo por docentes entrenados, y v) resultados de aprendizaje que abarcan conocimientos, habilidades y actitudes dirigidas hacia el bienestar individual y común y la participación positiva en sociedad.

    Considerando la definición anterior, la comprensión de los factores determinantes que influyen en la obtención de mejores resultados académicos superiores se torna compleja, puesto que involucra aspectos sociales, cognitivos, emocionales y físicos. A pesar de la dificultad para cuantificar los logros educativos, un enfoque popular en la investigación consiste en emplear evaluaciones estandarizadas de resultados para medir el desempeño.

    Existen críticas válidas en cuanto a esta medición, como las expresadas por Popham (1999), quien destaca que las pruebas únicamente miden una fracción del desempeño estudiantil en un ambiente educativo muy específico y limitado. Sin embargo, se argumenta que actualmente son la mejor herramienta para comparar el rendimiento académico a nivel nacional debido a la disponibilidad de datos. Además, existen pruebas estandarizadas, como las PISA, que se diferencian de las pruebas tradicionales, ya que se concentran en medir conocimiento aplicable a desafíos de la vida real.

    En consecuencia, autores, como Hanushek y Woessman (2008), Patrinos et al. (2011), Angrist et al. (2013) recurren a pruebas de rendimiento estandarizadas para evaluar el progreso académico de los estudiantes.

    Una herramienta analítica relevante para medir el rendimiento académico es la función de producción educativa de un individuo, fundamentada en las obras de Hanushek (1979, 2017). Considerando estas bases, a continuación, se presenta una adaptación de la función empírica de Fomba et al. (2021), que conserva los insumos microeconómicos de las funciones de Hanushek, pero extrapolándolos a una escala macroeconómica. Esta adaptación tiene como propósito explicar los factores que influyen en el rendimiento académico promedio de un país en su conjunto.

    (1)

    Donde A es el rendimiento académico promedio; Context, el contexto sociodemográfico de los países; InsumosEsc son los insumos educativos con los que cuentan las escuelas en los países; Pais representa características propias de los países, e Institut son las características institucionales de los países.

    El contexto sociodemográfico mide las características económicas y sociales que determinan el bienestar económico promedio de las personas y las oportunidades laborales en un país. Autores como Gerged y Elheddad (2020) y Hanushek y Woessman (2011) recomiendan incluir variables como los ingresos, factores de desigualdad y pobreza, así como características del mercado laboral.

    Por su parte, los insumos educativos deben discriminar entre la cantidad de materiales con los que cuentan las naciones para proveer educación. Estos pueden incorporar los años de escolaridad promedio como base para medir el acceso educativo de la población, además de variables de gasto que aproximan los recursos asignados al desarrollo educativo (West y Woessmann 2006).

    Las características propias de los países pueden definir rasgos culturales como los valores de una nación y sus tradiciones, que influyen en la importancia que las personas atribuyen al estudio y, por ende, en el esfuerzo dedicado a mejorar el rendimiento académico (Hanushek y Woessman, 2017).

    Las normas institucionales de un país rigen el sistema educativo, que enmarca el proceso de aprendizaje (Hanushek y Woessman, 2017). Por ejemplo, las instituciones determinan quiénes son elegibles para tomar decisiones en el uso de recursos de diferentes áreas, así como la provisión de información en el sistema educativo (Guidi et al. 2019).

    Los factores institucionales pueden influenciar el proceso de aprendizaje tanto de forma indirecta como directa. En este sentido, varios estudios apuntan a la interrelación entre las instituciones y el resultado académico (Hanushek y Woessman, 2017; Bhaummik y Dimova; 2014 y Angrist et al., 2013).

    1. Las instituciones

      En primer lugar, para entender el rol de las instituciones y cómo moldean al sistema educativo, es importante entender su definición más amplia. Estas son las reglas del juego que perfilan el comportamiento y la evolución de la sociedad, mediante reglas e incentivos (North, 1990). Las instituciones pueden ser pensadas como un continuo de reglas formales e informales que rigen el accionar político, económico, social y judicial en un país.

      Por un lado, las reglas formales están escritas y explícitamente definidas en un país, como por ejemplo la constitución y los derechos humanos. Por otro lado, las reglas informales influencian de forma implícita el accionar de las personas. Estas incluyen axiomas culturales tales como la estructura familiar, los acuerdos de negocios, valores culturales, tradiciones y festejos, entre otros (North, 1990).

      Acemoglu y Robinson (2012) argumentan que las instituciones interfieren con el fallo y la prosperidad de las naciones. En otras palabras, pueden o bien ser perjudiciales o bien ser beneficiosas para una nación; en función de esto se clasifican en instituciones extractivas e inclusivas, respectivamente. North y Thomas (1973) proponen la siguiente red causal:

      Figura 1. Red causal de las instituciones

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      Fuente: Adaptado de Acemoglu y Robinson (2014, p. 876)

      Ahora, considerando que las instituciones perfilan la evolución de la sociedad, es necesario que estas adopten un enfoque inclusivo para promover el desarrollo económico, político, social y cultural de la sociedad. En otras palabras, la presencia de instituciones inclusivas es fundamental para cosechar los beneficios inherentes a los países que han optado por estructuras de calidad. Entiéndase por calidad institucional como la medida en que las instituciones cumplen con estándares y principios que garantizan un funcionamiento eficiente, eficaz, transparente y ético. (Hall et al. 2010).

      En correspondencia con Wetzel (2017), las instituciones fuertes se caracterizan por construir estructuras de gobernanza efectivas y transparentes, que son capaces de consolidar un ambiente conductivo a la provisión de servicios públicos de calidad. Si bien la calidad institucional es subjetiva y multifacética, los esfuerzos para crear indicadores son valiosos para introducir un enfoque cualitativo en investigaciones cuantitativas.

      Una de las metodologías para aproximar los estándares a los que se debe atener una institución para ser de calidad es a través de las dimensiones que define el Banco Mundial, que se clasifican en seis criterios, considerando también sus limitaciones1. Los indicadores considerados según la investigación de Kaufmann et al. (2011) se resumen en i) voz y rendición de cuentas; ii) estabilidad política; iii) efectividad del Gobierno; iv) calidad regulatoria; v) control de la corrupción, y vi) Estado de derecho.

      Figura 2. Indicadores de calidad institucional

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      Fuente: Kaufmann et al. (2011)

    2. Institucionalidad y educación

      Como se mencionó con anterioridad, las instituciones pueden tener influencia en la sociedad tanto indirecta como directamente. De esa forma, Brennan y Shah (2000) identificaron ciertos mecanismos de impacto por los cuales actúan los cambios en la calidad de las instituciones para mejorar la calidad de la educación: Se identifican dos principales conductos de transferencia de calidad: i) influencia a través de incentivos e ii) impacto a través de cambio de políticas y estructuras.

      Para Krugman (2018), un incentivo es cualquier cosa que influya en que una persona actúe de una forma determinada, ya sea a través de recompensas o castigos. En este aspecto, las instituciones determinan los premios y subsidios hacia las escuelas que mejor se desempeñan, así como las penalidades que pueden finalizar en el cierre de escuelas que no sean eficientes. Según Brennan y Shah (2000), la influencia mediante incentivos o castigos depende probablemente de las consecuencias de los resultados publicados de algún tipo de evaluación o resultado académico. Estos efectos pueden influir en el financiamiento, la reputación, el estatus y la influencia de las escuelas, lo que a su vez tiene un impacto indirecto en la calidad de estas.

      En conformidad con Vegas (2005), los incentivos pueden ser categorizados en monetarios o no monetarios. Los primeros pueden ser salarios para profesores, financiamiento estudiantil infraestructura escolar, materiales educativos; mientras que los últimos pueden ser las oportunidades de crecer profesionalmente, estabilidad laboral, prestigio, entre otras. Adicional a lo anterior, el autor halló evidencia de que los incentivos complementan las políticas y regulaciones educativas, pues hay evidencia de que las universidades se adaptan mejor a sistemas de evaluación y rendición de cuentas, cuando son provistas de incentivos para aceptar los cambios en las reformas educativas.

      Esta sinergia entre incentivos y políticas educativas se refuerza en la investigación de Pedraja-Rejas et al. (2020), quienes señalaron que la alineación de objetivos educativos entre los actores institucionales, los estudiantes y la sociedad en su conjunto contribuye a motivar a todos los actores hacia la mejora del proceso de aprendizaje. Asimismo, resaltaron la importancia de promover una cultura organizacional adaptable y robusta, donde los incentivos de competitividad jueguen un papel crucial. De esta manera, la implementación de incentivos institucionales adecuados puede estimular el desempeño y la innovación en los centros educativos.

      Por otra parte, el impacto directo se relaciona con cambios en políticas y estructuras vinculadas al rol regulador del Estado, que puede controlar el contenido del currículo y limitar la entrada de nuevas escuelas, entre otras medidas (Brennan y Shah, 2000).

      Varios académicos (Guidi et al. 2019; Hanushek y Woessman, 2017; Fomba et al. 2021 y Gonand et al., 2007) identifican diversos mecanismos de transmisión institucional que pueden ejercer efectos directos en el logro académico mediante políticas y regulaciones. Específicamente destacan cuatro: i) descentralización y autonomía política; ii) la competencia privada dentro del sistema educativo; iii) la calidad de los profesores, y, finalmente, iv) el mecanismo que separa una sección para la asignación de recursos públicos, dada su importancia en la provisión de insumos escolares en un país y su disponibilidad de datos.

      El primero mecanismo directo detallado en este documento tiene relación con las políticas de descentralización y autonomía aplicadas para mejorar la eficiencia de las escuelas. La premisa fundamental es que los gobiernos locales disponen de más información acerca de las necesidades específicas de su territorio, y, por lo tanto, pueden tomar decisiones mejor ajustadas a la realidad de sus localidades. Cuando las autoridades y las instituciones cumplen parámetros de calidad, tales como la rendición de cuentas y transparencia en sus decisiones, las políticas de descentralización pueden ser altamente beneficiosas para la calidad educativa (Demas y García, 2015).

      Sin embargo, es necesario tener en cuenta que la descentralización puede ser perjudicial como política, en ausencia de instituciones de calidad, ya que puede conducir a una mayor desigualdad subnacional y una falta de coordinación entre diferentes niveles gubernamentales especialmente cuando no se tiene objetivos claros (Hanushek y Woessman, 2013), o cuando estos objetivos están dirigidos a fines corruptos. Si las instituciones locales no son transparentes y efectivas, puede resultar en que los oficiales menos cualificados toman decisiones erróneas y con mayores gastos improductivos.

      El segundo mecanismo está relacionado con el desarrollo de políticas y regulaciones que fomentan una mayor competencia entre alternativas públicas y privadas. Ejemplos de estas regulaciones incluyen el control de precios, las posibilidades de financiamiento para los centros educativos y los derechos de propiedad. Según Bishop y Woessman (2004), una mayor competencia entre escuelas impulsa a estas a elevar la calidad mientras mantienen los costos bajos.

      Las instituciones determinan los premios y subsidios hacia las escuelas que se desempeñan de mejor manera, así como las penalidades que pueden resultar en el cierre de escuelas que no sean eficientes. Scott (2002) delinea que, cuando hay regulaciones eficientes, las escuelas intentan atraer estudiantes, mediante mecanismos de mejora que no son corruptos. Bajo ese marco, la competencia provocada por más alternativas privadas puede mejorar el desempeño de las escuelas públicas (Hoxby, 1994).

      El tercer canal directo de transmisión tiene que ver con las políticas que se centran en mejorar la calidad de los profesores y las características institucionales, que permiten atraer y capacitar profesionales que se dediquen a la docencia. Hanushek et al. (2007) argumentan que la mejor forma de mejorar la calidad educativa es reducir las barreras a las profesiones de docencia y conectar la remuneración y el avance profesional de forma más cercana con la habilidad de los estudiantes.

      Para Fomba et al. (2021), al tener características institucionales sólidas como un control efectivo de corrupción para las escuelas, es posible garantizar que los profesionales sean contratados por mérito y no por tráfico de influencias. Además, para los autores, la rendición de cuentas por parte de los profesores juega un papel crucial, ya que debe asegurar que no exista ausentismo docente, abuso del profesorado, malversación de fondos escolares, comportamientos poco éticos, etc. La falta de regulaciones de calidad que aseguren la transparencia de resultados académicos tanto de los estudiantes como de los profesores es un impedimento para mejorar la calidad educativa (Chaudhury et al., 2006; Duflo et al., 2011).

    3. Calidad institucional y el gasto público

      La calidad institucional puede canalizarse sobre el logro educativo en un cuarto mecanismo mediante la asignación de recursos públicos en temas educativos. La inversión pública podrá promover el suministro de insumos educativos, construcción de escuelas, contratación y formación de docentes y el suministro de materiales de enseñanza y aprendizaje a las escuelas. (Fomba et al., 2021). Sin embargo, el gasto público no solo implica la asignación de los recursos monetarios, sino que a estos recursos se los maneje de manera eficiente y eficaz para obtener los réditos esperados.

      Desde una perspectiva de cantidad de recursos asignados, Hénard y Mitterle (2010) señalan que existe una asociación simultanea entre mejores niveles de gobernanza y un mayor gasto educativo en los países. Por su parte, Mauro (1995) y Rajkumar & Swaroop (2008) demuestran que el porcentaje dedicado a la educación pública baja conforme aumentan los niveles de corrupción, pues los gastos se dedican hacia fines privados.

      Las inversiones realizadas dependen de la cantidad invertida, pero también de la calidad de los resultados obtenidos (Wendlassida, 2019). Según Gonand et al. (2007), la eficiencia de la estructura institucional determina el desarrollo educativo, ya que influye en el uso de recursos y en los incentivos presentes en las decisiones humanas. En otras palabras, el éxito del logro académico no depende únicamente de la cantidad de recursos invertidos, sino también de las características institucionales que afectan la eficiencia en la asignación de estos recursos (Hanushek y Woessman, 2003; Guidi et al., 2019).

      En resumen, las características institucionales pueden influir en la eficiencia educativa, ya sea de forma positiva o de forma negativa, mediante la generación de incentivos, regulaciones y cultura educativa, que acompañan a las políticas y programas educativos (Brennan y Shah, 2000). Cabe señalar que es posible identificar otros mecanismos de transmisión no profundizados en este documento.

      Por ejemplo, según Kammas et al. (2022), el efecto adverso generado por un aumento en la desigualdad de ingresos en la calidad educativa ofrecida a la población puede ser atenuado cuando existen instituciones sólidas. En otras palabras, las instituciones robustas también pueden contrarrestar y sostener shocks negativos que afecten a la educación minimizando así su efecto perjudicial.

    4. Evidencia empírica

Una vez analizados los canales por los cuales la calidad institucional influye en el ámbito educativo, se procedió a revisar estudios empíricos que encuentran esta conexión. Hanushek y Woessman (2017) realizaron un modelo microeconómico utilizando pruebas PISA como medida de calidad educativa, en función de las características de las familias, contexto de pares, insumos escolares y características de las escuelas como medida de calidad institucional, en una muestra de individuos y escuelas de 29 países de la OECD.

En esta investigación, los autores hallaron que varias características institucionales están asociadas con el rendimiento académico. Por ejemplo, un incremento del 1 % en el porcentaje de operación privada de las escuelas se asocia positivamente en un aumento de 57,59 puntos sobre 1.000 en las calificaciones; también, un incremento en 1 % del gasto público en educación a nivel se asocia positivamente en 81,84 puntos; de la misma manera, la implementación de exámenes centralizados como herramienta de evaluación y rendición de resultados académicos también se vinculó en un aumento de 25,33 puntos a la nota, en comparación con la ausencia de este sistema de evaluación.

Pfeffer (2015) realizó una investigación microeconómica de individuos en 20 países desarrollados para evaluar el desempeño educativo en función de la diferenciación de oportunidades educativas provistas por las instituciones, como medida de calidad institucional. El autor utilizó una medida alternativa de calidad educativa, evaluada como un índice que va de 0-500, construido a partir de las credenciales y títulos académicos obtenidos por los individuos. En los análisis, los resultados revelaron que una elevada diferenciación institucional, como medida categórica de baja calidad institucional, se correlaciona negativamente en 36,79 puntos con el índice de calidad educativa.

En un estudio más macroeconómico, Fomba et al. (2021) cubrieron un corte transversal a través de 82 países emergentes para determinar las formas indirectas y directas por las cuales se traduce la calidad institucional hacia la calidad educativa. Los investigadores utilizaron una base de resultados de aprendizaje harmonizados (HLO) que estandariza promedios de pruebas internacionales para medir la calidad educativa en un rango del 0-1.000, y los índices de calidad institucional del Banco Mundial. Los resultados de este último estudio concluyeron que por cada punto de incremento del índice de calidad institucional aumenta aproximadamente en 2 % las notas promedio. Adicionalmente, los autores encontraron evidencia que incrementar la calidad docente (ratio pupilo por maestro) y la asignación de recursos públicos funcionan como mecanismos de transmisión institucional para mejorar el rendimiento académico.

Por su parte, Gerged y Elheddad (2021) realizaron un estudio macroeconómico, utilizando datos del índice de desarrollo humano, que integra educación, salud y desigualdad, y que va del 0 al 10, y utilizando el indicador voz y rendición de cuentas del Banco Mundial como representativo de la calidad institucional para nueve países europeos. Utilizando varios métodos para la robustez, incluyendo la inclusión de rezagos e interacciones, encontraron que hay una relación positiva y significativa de 0,08 puntos de incremento del índice por cada punto de incremento en el índice de gobernanza promedio de un país.

De manera similar, en una investigación más reciente, Uddin et al (2023) encontraron que la calidad de las instituciones genera variaciones significativas en el capital humano de los países en desarrollo. Utilizando el índice de desarrollo humano (IDH) para medir el nivel de desarrollo de un país, con un enfoque en el nivel educativo como componente del desarrollo, y los indicadores del Banco Mundial para medir la calidad institucional, los autores hallaron que aproximadamente el 38 % de las variaciones en el IDH pueden atribuirse a las variaciones en la calidad institucional, considerando una muestra de 70 países en desarrollo.

  1. MATERIALES Y MÉTODOS
    1. Modelo teórico y econométrico

      Para estimar la relación entre el rendimiento académico y la calidad de las instituciones, se construyó el siguiente modelo econométrico a partir de la ecuación 1, explicada en el marco teórico.

      (2)

      Donde mide el desempeño académico promedio de los países; es el término constante de partida; se refiere al índice de institucionalidad promedio de los países; representa el gasto público en educación como porcentaje de PIB; es el vector de contexto sociodemográfico de las naciones; mide los insumos escolares de las naciones, y es el error asistemático del modelo.

      Adicionalmente, se realizó un segundo modelo que incorpora la interacción entre la institucionalidad y el gasto público en educación como medio de transmisión, según lo planteado por Fomba et al. (2021):

      (3)

    2. Datos

      Para calcular la variable dependiente, se usaron los promedios de rendimiento académico por países del Programa Internacional de Logro Académico (PISA), y recopilados como promedios a nivel país por la base de la OECD (2018). Los datos comprenden los resultados de tres criterios académicos: matemáticas, literatura y ciencias naturales, a partir de los cuales se calculó un promedio simple de tipo global para reflejar una sola dimensión de desempeño.

      La muestra total comprende resultados académicos de cuarenta y siete países miembros y asociados de la Organización para la Cooperación y el Desarrollo Económico (OECD), dentro de los cuales se hallan países desarrollados, así como países emergentes. El listado de los países presentes se encuentra en el anexo 1, y se presentan gráficamente:

      Figura 3. Países que tomaron las pruebas PISA consistentemente desde el 2003 al 2018

      Fuente: OECD (2019)

      Elaboración: OECD

      La muestra analizada es consiste en su mayoría en países desarrollados, por lo que es importante interpretar los resultados teniendo esto en cuenta. Las pruebas utilizadas se aplicaron a estos países específicos con una periodicidad trianual, abarcando desde el año 2006 hasta el 2018 (2006, 2009, 2012, 2015, 2018).

      Para cuantificar la calidad institucional, se utilizó la metodología de Churchill y Smyth (2017) y Fomba et al. (2021) de calcular un promedio simple del índice de calidad institucional proveniente de los seis indicadores de gobernanza del Banco Mundial, con motivo de asignar ponderaciones equitativas para las seis dimensiones consideradas en el índice. Este índice está originalmente medido en puntos de distribución normal, pero fue reescalado hacia un índice que va de 0 a 10, donde un mayor puntaje es indicativo de una mejor calidad institucional en las naciones.

      El resto de las variables utilizadas y sus unidades de medida se resumen en la siguiente tabla:

      Tabla 1. Fuentes de datos y unidades de medida

      Rendimiento académico promedio de los países (Calific)

      Variable

      Unidades de medida

      Fuente

      Promedio rendimiento académico

      Puntuación de 0 a 1.000

      OECD

      Características institucionales (Institut)

      Variable

      Unidades de medida

      Fuente

      Índice de calidad institucional

      Índice de 0 a 10

      Banco Mundial

      Características sociodemográficas de la población (Context’)

      Variable

      Unidades de medida

      Fuente

      Densidad poblacional

      Número de personas por km cuadrado

      Banco Mundial

      PIB real per cápita

      US$ a precios constantes de 2015

      Banco Mundial

      Participación de la fuerza laboral

      Porcentaje sobre la PEA

      Banco Mundial

      Índice de Gini

      Índice de 0 a 1 (donde 0 es igualdad perfecta)

      GapMinder

      Índice de globalización

      Índice de 0 a 100

      Drehrer et al. (2016)

      Insumos escolares (InsumEsc’)

      Variable

      Unidades de medida

      Fuente

      Años de educación promedio

      Años promedio

      Our World in Data

      Gasto público en educación como porcentaje del PIB

      Porcentaje sobre el PIB

      Banco Mundial

      Usuarios de internet

      Porcentaje sobre la población

      Banco Mundial

      A continuación, se detalla la estadística descriptiva de las variables utilizadas en el modelo:

      Tabla 2. Estadística descriptiva

      Rendimiento académico promedio de los países (Calific)

      Variable

      Obs.

      Promedio

      Desv. Est.

      Min.

      Max

      Promedio rendimiento académico

      235

      477,1

      43,3

      326,5

      553,6

      Características institucionales (Institut)

      Variable

      Obs.

      Promedio

      Desv. Est.

      Min.

      Max

      Índice de calidad institucional

      235

      6,8

      1,4

      3,5

      8,7

      Características sociodemográficas de la población (Context’)

      Variable

      Obs.

      Promedio

      Desv. Est.

      Min.

      Max

      Densidad poblacional

      235

      266,1

      986,7

      2,7

      7125,3

      PIB real per cápita

      235

      30.431

      22.926

      22.89

      107.201

      Participación de la fuerza laboral

      235

      71,8

      8,0

      39,3

      88,2

      Índice de Gini

      235

      34,8

      6,5

      24,4

      55,5

      Índice de globalización

      235

      78,2

      7,9

      56,6

      90,7

      Insumos escolares (InsumEsc’)

      Variable

      Obs.

      Promedio

      Desv. Est.

      Min.

      Max

      Años de educación promedio

      235

      11,1

      1,8

      6,1

      14,1

      Gasto público en educación como porcentaje del PIB

      208

      5,0

      1,2

      2,7

      8,4

      Usuarios de internet

      235

      67,7

      21,6

      4,8

      99,7

    3. Estructura de los datos

      De acuerdo con la información obtenida de los mismos países a través del tiempo, es posible seguir una estructura de datos de panel. No obstante, es importante señalar que la variable del gasto público en educación tiene 27 observaciones menos que el resto. Estos datos perdidos obedecen a la falta de respuestas oficiales a la encuesta anual de educación de la UNESCO, que se realizan a los Ministerios de Educación de cada país. La inclusión de esta variable desbalancea al panel con observaciones vacías para dieciséis países de la muestra.

      Woolridge (2002) y Baltagi (2021) consideran las siguientes categorías referentes a la naturaleza del desbalanceo en los paneles de datos: i) panel rotativo; ii) truncación incidental, y iii) atrición por selección. En el primer caso, las unidades dejaron de reportar por razones aleatorias y si la muestra fue generada por un proceso estocástico, esta mantendrá su distribución normal ante la pérdida de observaciones.

      El caso de truncación incidental se da cuando las unidades no son observadas en ciertos periodos de tiempo y están relacionadas endógenamente con el sistema. En otras palabras, los datos perdidos contienen información relevante para explicar a la variable dependiente. El tercer caso es el resultado de una autoselección, que escogen salirse de la muestra por razones relacionadas a características de los individuos que no son observadas. Estos dos últimos casos no aseguran una distribución normal de la muestra y se deben tomar consideraciones especiales para estimar muestras que no fueron el resultado de un proceso aleatorio.

      En esta investigación, se argumenta teóricamente que la falta de reporte del gasto público en ciertos años y países se debe a la truncación incidental, relacionada intrínsecamente con la institucionalidad de los países y, por ende, con todo el sistema de estimación. Esta información se recopila a través de respuestas oficiales de los gabinetes gubernamentales. Además, Dauda (2011) y Furceri y Ribeiro (2008) han demostrado la alta volatilidad del gasto público, ya que está sujeto a cambios presupuestarios y en la forma de recolección de datos cada vez que rotan las instituciones gubernamentales.

      En consecuencia, los datos no reportados podrían proporcionar información esencial de la institucionalidad de los países y las prioridades de inversión. Para los casos no aleatorios, Woolridge (2002) recomienda comprender los mecanismos de generación de la muestra para resolver los problemas que pueden surgir al utilizar paneles desbalanceados, específicamente:

      • los estimadores pueden resultar ineficientes cuando no se utilizan todos los datos disponibles o se retiran datos para conseguir paneles completos;
      • se debe considerar una comparabilidad limitada por diferentes números de observaciones para cada individuo, y
      • los estimadores pueden resultar sesgados cuando el desbalanceo del panel está correlacionado con características no observadas del modelo.

Ahora, los problemas de desbalanceo de panel suelen ser comunes en la práctica, dependiendo de la muestra, por lo cual la literatura identifica varias soluciones para estas limitaciones.

En la primera, considerando el desafío de estimadores ineficientes que puede surgir cuando no se utilizan todos los datos disponibles, Woolridge (2002) recomienda evitar la exclusión de cualquier dato. Esta visión se fundamenta en la premisa que, cuando las observaciones no provienen de una muestra aleatoria, la eliminación selectiva de datos puede ocasionar errores estándar superiores a los originales y estimadores menos precisos. Por esta razón, se ha decidido emplear la totalidad de los datos disponibles para esta investigación.

El segundo problema radica en la comparabilidad limitada, para lo cual es posible utilizar métodos de ponderación basadas en el número de observaciones que tiene cada país, considerando que no todos los países tienen el mismo número de observaciones. La aplicación de métodos que tomen en cuenta las diferencias en el número observaciones que tiene cada unidad puede garantizar la comparabilidad en un panel de datos desbalanceado.

El tercer problema es de sesgo por la correlación entre el sistema del modelo y el desbalanceo del panel. Para esto, Baltagi (2021) recomienda la inclusión de efectos fijos o aleatorios de individuos para controlar la heterogeneidad no observada. Sin embargo, es esencial que estos efectos fijos sean calculados con promedios que tomen en cuenta que no todos los países tienen el mismo número de observaciones.

  1. Pruebas preestimación y posestimación para MCO

    Harris y Tzavalis (1999) demostraron que las propiedades asintóticas de pruebas que se establecen asumiendo que las series temporales tienden al infinito pueden traer consigo inferencias incorrectas. En vista de que las series temporales que cubre esta investigación son cortas, se decidió aplicar la extensión propuesta por Karavias et al. (2022) para extender la prueba de Harriz-Tzavalis hacia paneles desbalanceados.

    Con base en los siguientes resultados, se decidió mantener a nivel las variables que demostraron ser estacionarias en las pruebas y se determinó realizar tasas de variación trianuales para todo el resto de las variables.

    Tabla 3. Pruebas de raíz unitaria

    Variable

    A nivel

    Logaritmo

    Tasa de variación trianual

    Promedio rendimiento académico

    0,000

     

     

    Índice de calidad institucional

    0,032

     

     

    Gasto público en educación

    0,000

    Densidad poblacional

    1,000

    0,999

    0,000

    PIB real per cápita

    1,000

    1,000

    0,000

    Participación de la fuerza laboral

    1,000

    0,999

    0,000

    Índice de Gini

    0,950

    0,845

    0,000

    Índice de globalización

    0,956

    0,912

    0,000

    Años de educación promedio

    0,962

    0,974

    0,000

    Usuarios de internet

    1,000

    0,989

    0,000

    Se realizaron una serie de pruebas resumidas en la tabla 4 y 5. Se omitió la prueba de dependencia del corte transversal ya que Peng et al. (2011) corrobora que no es posible medir, ni corregir para la dependencia de corte transversal en un panel desbalanceado con pocas series de tiempo. Sin embargo, de acuerdo con Torres-Reyna (2007) esta dependencia no representa mayor problema para paneles cortos.

    Tabla 4. Pruebas posestimación

    Test

    H0

    P-valor

    Resultados

    Efectos fijos en el tiempo

    Los efectos fijos en el tiempo = 0

    0,074

    No es necesario utilizar efectos fijos en el tiempo al 10 % de significancia

    Efectos fijos individuo-Hausman

    Diferencia entre efectos fijos y aleatorios es asistemática

    0,014

    Los efectos fijos de países son necesarios

    Heterocedasticidad

    Varianza constante

    0,000

    Es necesario corregir para la heterocedasticidad

    Baltagi (2021) estableció que, para medir el grado de autocorrelación en paneles desbalanceados, es preferible utilizar el test Locally Best Invariant2 frente a las pruebas tradicionales, puesto que utiliza una variación del estadístico Durbin-Watson que relaja el supuesto que todas las unidades tienen el mismo número de observaciones a través del tiempo.

    Tabla 5. Locally Best Invariant

    Test

    H0

    Estadístico de Durbin-Watson

    Resultados según valores críticos

    Test de correlación serial-Locally Best Invariant

    ρ (uit = 0)

    1,549

    Rango de 0 a 4 Cuando se acerca a 0, se tiene autocorrelación positiva.

    Con las pruebas posestimación de la tabla 4 y 5, se obtuvo evidencia de que es necesario realizar correcciones para la heterocedasticidad, efectos fijos de individuo y autocorrelación positiva en la estimación del modelo. En el siguiente apartado, se va a presentar teóricamente la resolución de cada una de estas correcciones en el modelo y a continuación se presentarán los resultados estimados.

  2. Estrategia de modelización

    En la estrategia de modelización, se explicará primero el uso de efectos fijos de países ponderados para el número de observaciones. Después, se explica la resolución de la heterocedasticidad de acuerdo con el uso de mínimos cuadrados generalizados (MCG) y su resolución matricial. Posteriormente, se expone la transformación de Cochrane y Orcutt (1949), que es una variante del método de MCG, pero que a su vez utiliza una transformación para remover la autocorrelación serial.

    Por otra parte, la transformación de efectos fijos de Wansbeek y Kapteyn (1982b) ajusta los datos para incluir los efectos de individuo invariantes en el tiempo, reduciendo el sesgo por características no observadas correlacionadas con el modelo. Baltagi (1985) extendió esta metodología y la aplicó a paneles de datos desbalanceados para calcular promedios ponderados, relajando el supuesto de que todas las unidades tienen el mismo número de observaciones. Esta metodología estima cada una de las variables en la ecuación en su forma within mediante la desviación del promedio de cada variable para cada individuo.

  3. Modelo con one-way component error:

    (4)

    Promedios ponderados para el número de observaciones de cada individuo:

    (4.1)

    Se restan las dos ecuaciones y se obtiene modelo sin sesgo por efectos fijos de individuo:

    (4.2)

    Cuando la forma de la heterocedasticidad se desconoce, se la suele aproximar mediante el uso de mínimos cuadrados generalizados factibles. Este método estima la forma de la heterocedasticidad de forma matricial, donde Ω representa la matriz que contiene las varianzas asimétricas para cada individuo:

    (5)

    Se puede identificar a Ω como:

    Considerando que Ω es simétrica, definida y positiva, es posible identificar su inversa:

    (6)

    Una vez estimada la matriz Ω, se calcula la forma inversa matricial de la heterocedasticidad para eliminar la dependencia de la varianza del error hacia los individuos y obtener una varianza constante para todos. Este método es realizado mediante una ponderación de todas las variables de la ecuación para encontrar un modelo que sea consistente en sus errores y cuyas pruebas de hipótesis sean válidas.

    Se premultiplican todos los términos por p-1 :

    (6.1)

    Y se obtiene una matriz identidad en la varianza del error:

    (6.2)

    (6.3)

    (6.4)

    Queda por resolver el problema de autocorrelación de primer orden. Para ello, se ha utilizado una variación de mínimos cuadrados generalizados propuesta por Cochrane y Orcutt (1949). Esta es una transformación iterativa de estimar el coeficiente ρ, que mide el grado de correlación de los residuos hacia sus propios rezagos para así eliminarlos de la ecuación. Luego de estimar el grado de autocorrelación , se aplica una transformación de las variables, realizando variaciones en el tiempo ponderadas por . El modelo pierde un rezago en el tiempo para corregir esta perturbación y así convertir la estimación a nivel hacia una estimación de variaciones ponderadas.

  4. Modelo con autocorrelación de orden I:

    (7)

    Donde

    (7.1)

    Se estima , y este es utilizado para transformar cada una de las variables:

    (7.2)

  5. Modelo homocedástico sin autocorrelación de orden I:

    (7.3)

  6. Limitaciones de la metodología utilizada

La metodología se aplicó utilizando el módulo del paquete estadístico Stata xtregar, que aplica la metodología de Baltagi y Wu (1999). Esta es una herramienta útil para estimar paneles de datos desbalanceados cuando se quiere explorar la influencia de la variable desbalanceada en el modelo. Este módulo permite las correcciones ajustadas para la autocorrelación serial de los errores, la heterocedasticidad y la inclusión de efectos fijos de individuo. Sin embargo, una de las limitaciones de este módulo es la implementación de efectos fijos en el tiempo3.

En ese marco, se decidió explorar esta metodología para hacer el mejor uso de los datos disponibles. Para evitar sesgos en la asociación observada, se examinaron diferentes metodologías —observadas en el anexo 2— y se comprobó la robustez que mantenían los signos y la significancia de los coeficientes principales.

  1. RESULTADOS Y LIMITACIONES

    Se estimaron cinco modelos. El primero incluye a la variable dependiente y la variable de interés. En el segundo, se incluyó al gasto público en educación, ya que es importante como variable de control. En el tercer y cuarto, se incorporaron vectores de control sociodemográficos y de insumos escolares, respectivamente. Se estimó la ecuación 2 en el modelo (4). En el quinto, se introdujo una interacción entre la calidad institucional y el gasto público en educación (ecuación 3), donde la primera actúa como un proxy de la eficiencia del gasto público. Es así como se estimaron los modelos en la tabla 6.

    Tabla 6. Resultados

    Variable dependiente: Promedio de desempeño académico

    Variables

    (1)

    (2)

    (3)

    (4)

    (5)

    Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

    Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

    Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

    Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

    Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

    Índice de institucionalidad

    -3,23

    48,03***

    47,49***

    46,66***

    64,99***

    (4,51)

    (5,62)

    (6,2)

    (6,13)

    (5,74)

    Gasto en educación

    3,873

    3,289

    3,591

    60,11***

     

    (2,59)

    (2,9)

    (2,81)

    (8,35)

    Institut X Gasto en educación

    -8,436***

     

     

     

     

    (-1,2)

    Características sociodemográficas de la población (Context’)

    Tasa de cambio densidad poblacional

    0,0915

    0,135

    0,06

     

     

    (0,12)

    (0,12)

    (0,1)

    Tasa de cambio crecimiento económico per cápita

    -2,689

    -2,62

    -12,42

     

     

    (21,3)

    (21,1)

    (17,6)

    Tasa de cambio participación laboral

    -0,191

    -0,316

    -1,13

     

     

    (0,96)

    (0,95)

    (0,8)

    Tasa de cambio índice de Gini

    -50,3

    -40,07

    0,509

     

     

    (50,8)

    (49,9)

    (41,8)

    Tasa de cambio índice de globalización

    46,49

    55,14

    29

     

     

    (39,6)

    (40,1)

    (33,5)

    Insumos Escolares (InsumEsc’)

    Tasa de cambio años de escolaridad promedio

     

    67,47**

    68,59***

     

     

     

    (29.9)

    (24,8)

    Tasa de cambio usuarios de internet

    0,128

    -0,149

     

     

     

     

    (0,22)

    (0.19)

    Constante

    499,9***

    134,2***

    139,5***

    140,7***

    30.95

     

    (17,9)

    (25,3)

    (27,5)

    (29,2)

    (27,1)

    Observaciones

    162

    162

    162

    162

    162

    Efectos fijos de individuo

    Errores estándar en paréntesis * p<0,1 ** p<0,05 *** p<0,01

    1. Análisis de resultados

      En el primer modelo, la calidad institucional no tiene significancia.4 En el segundo, la calidad institucional pasó a ser significativa al 1 %. El cambio en magnitud de la variable de interés puede ser indicador de la relevancia que tiene el gasto como mecanismo mediador entre la variable institucional y el desempeño académico.

      Los resultados del modelo 4 muestran que, dentro de la muestra considerada, el incremento de un punto en el índice de calidad institucional de un país, en promedio, está asociado con una mejora del desempeño académico promedio en 46,66 puntos. Es importante destacar que los coeficientes encontrados podrían estar sobreestimados, dado que sus valores son comparativamente altos en relación con otros modelos en el anexo 2. Es importante destacar que esta investigación tiene un enfoque correlacional, por lo que se centra principalmente en la significancia de los coeficientes y su robustez a través de métodos de estimación.

      Se sostiene que, a pesar de que el método de estimación seleccionado tiene un alcance limitado, este método constituye la mejor especificación disponible, dada la estructura de datos empleada, teniendo en cuenta la relevancia que tiene la inclusión del gasto público en educación dentro de este estudio.

      Los hallazgos encontrados son congruentes con los resultados de investigaciones similares (Angrist et al. 2013; Hanushek y Woessman, 2017; Fomba et al. 2021; Gerged y Elheddad, 2021), quienes concluyeron que, cuando la estructura institucional de un país es caracterizada por altos niveles de democracia, libertad de expresión y transparencia, esta promueve la generación de nuevo conocimiento, y, por ende, es capaz de cultivar un ambiente que motiva y potencia el aprendizaje de calidad.

    2. Pruebas de robustez y discusión sobre causalidad reversa

      La literatura ofrece considerable evidencia acerca de la existencia de causalidad reversa en la relación estudiada en este documento. La calidad educativa retroalimenta la calidad institucional y viceversa. Según Alonso y Garcimartín (2013), el nivel educativo de la población de un país es uno de los determinantes de la calidad de sus instituciones.

      Para abordar el problema de causalidad reversa, una estrategia efectiva es incluir a la variable independiente con rezagos temporales en vez de incorporarla en el mismo periodo de observación que el resto del modelo. De esta manera, la variable dependiente se sitúa en un periodo posterior a la variable rezagada, eliminando así la posibilidad de que la primera ejerza influencia sobre la segunda.

      Con el objetivo de darle mayor robustez a la investigación, se ha estimado un modelo adicional en el anexo 3, incluyendo al índice de calidad institucional con un rezago de tres años, ajustado a la periodicidad trianual de las variables.

      Los resultados obtenidos muestran que los coeficientes de la variable institucional, el gasto público en educación y de su interacción se mantienen relativamente estables y significativos de forma paralela con el modelo original.

    3. Análisis de la interacción del modelo (5)

Antes de presentar el análisis del modelo (5), es relevante ofrecer una explicación acerca de la conexión que tiene el gasto público en educación como mecanismo institucional para generar mejoras en la calidad educativa. La calidad institucional puede influir en la efectividad que tenga el gasto público, pues enmarca las decisiones y el comportamiento humano.

Específicamente, en este trabajo se ha observado que el gasto público en educación muestra una asociación positiva con el desempeño académico. Sin embargo, es fundamental destacar que esta variable solo resultó significativa cuando se consideró la interacción con la variable que evalúa la calidad de la estructura institucional, que orienta las decisiones de asignación de recursos. La interacción entre estas dos variables revela la importancia de no solo invertir financieramente en educación, sino también garantizar que estas inversiones se realicen dentro de un marco institucional sólido y eficaz.

En otras palabras, el gasto público en educación tiene que ser eficiente para contribuir al desarrollo educativo. Estos hallazgos van en concordancia de hallazgos de Fomba et al. (2021) y Hanushek y Woessman (2003), quienes encontraron que factores de eficiencia institucional, combinados con el gasto público en educación, incrementan los retornos de las inversiones realizadas.

El signo negativo de la interacción, robusto entre métodos de estimación (ver anexo 2), se puede explicar por rendimientos marginales decrecientes de los beneficios del gasto público para contribuir a mejorar la calidad educativa. Es decir que, en un punto específico, el gasto público dedicado a la educación puede dejar de ser efectivo para contribuir a la calidad educativa, ya que interfieren otros factores que la determinan. En correspondencia con los hallazgos de Miningou (2019), en este documento se encuentra evidencia de que, posiblemente, la curva del gasto público en educación tiene una forma convexa y un umbral máximo de efectividad de los niveles de gasto público para generar calidad educativa (ver figura 4).

Sin embargo, el mensaje más importante que pueden reflejar los rendimientos marginales encontrados en la interacción es que es más importante que los gobiernos de menores recursos que invierten en educación prioricen la implementación de mejoras en la calidad institucional que respalden sus decisiones de inversión. Esto se debe a que, en situaciones donde la última es limitada, la calidad institucional está asociada con un rendimiento marginal mayor. En otras palabras, cuando los recursos disponibles son escasos, una calidad institucional sólida permite aprovechar al máximo esos recursos.

Esta interpretación también puede entenderse de forma gráfica, puesto que, al fijar los niveles de gasto sobre el PIB, desde el mínimo (3 %) hasta el máximo de la muestra (8 %), se puede observar que el incremento marginal positivo es cada vez más pequeño conforme incrementan los niveles de gasto.

Figura 4. Acercamiento de frontera para el gasto público en educación

A graph with arrows pointing to the right

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Fuente: basada en Miningou (2019, p.4)

Figura 5. Influencia marginal del índice calidad institucional en niveles fijos de gasto para contribuir a la calidad educativa

A graph of a graph with numbers and lines

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  1. Conclusiones y discusión

    Este trabajo encuentra evidencia consistente acerca de la asociación positiva entre la calidad institucional y el rendimiento académico promedio para la muestra descrita, en cinco periodos trianuales. Es decir, una mejor calidad institucional contribuye a generar un ambiente propicio para mejorar el desempeño académico promedio de sus ciudadanos, a nivel escolar. En la literatura, las razones que respaldan esta asociación se explican mediante la presencia de estructuras de gobernanza de calidad, como la libertad de expresión y la estabilidad política. Estas condiciones propician la mejora del sistema educativo, permitiendo a los países sacar el mayor provecho de los talentos de los individuos.

    En esta investigación también se halló evidencia de que la calidad institucional puede condicionar la efectividad del gasto público en educación. Es posible que por sí solo el gasto público en educación no sea suficiente para representar mejoras en el contenido educativo. No obstante, cuando hay presencia de calidad institucional interactuada con el gasto educativo, se encontró una asociación positiva del gasto público en educación con el rendimiento académico promedio de los países en la muestra utilizada.

    El tercer hallazgo encontrado se refiere a la posibilidad que la efectividad del gasto público tenga rendimientos marginales decrecientes en la mejora de la calidad educativa, pues se observó que, conforme incrementa la cantidad del gasto público dedicado a la educación, los incrementos que puede generar en el rendimiento académico promedio son cada vez menores.

    1. Recomendaciones

En línea con la propuesta de Alonso et al. (2013), esta investigación aboga por la mejora de las instituciones en un país mediante la priorización de mecanismos de rendición de cuentas continuos y políticas de acreditación que evalúen criterios como eficiencia estática, adaptabilidad, credibilidad y previsibilidad. Asimismo, se destaca la importancia de que las reglas del juego sean claras, concisas y transparentes, evitando irregularidades e injusticias tanto dentro como fuera del proceso educativo.

A su vez, se subraya la necesidad de combinar estas reglas con cambios estructurales en la cultura, pues las instituciones únicamente funcionan cuando los individuos tienen motivaciones para seguir las reglas, es decir, cuando hay credibilidad y confianza en que funcionen. Esta confianza se retroalimenta cuando las instituciones tienen metas claras y son cumplidas y bien comunicadas.

Adicionalmente, se recomienda para posteriores investigaciones que, conforme incremente la cantidad de datos en notas o diferentes medidas de calidad educativa, a nivel internacional, se amplíe la investigación hacia países menos desarrollados. Es necesario ampliar la muestra hacia datos de países emergentes para entender el funcionamiento de los mecanismos de transmisión desde la institucionalidad de los países hacia el desarrollo de calidad educativa. También, se recomienda incluir variables de gasto por estudiante para controlar la población estudiantil y el aporte individual que genera cada dólar adicional.

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Anexos

Anexo 1. Lista descriptiva de países

País

Continente

Nivel de ingresos

Canadá

América del Norte

Ingreso alto

Estados Unidos

América del Norte

Ingreso alto

Brasil

América Latina y el Caribe

Ingreso mediano alto

Chile

América Latina y el Caribe

Ingreso alto

Colombia

América Latina y el Caribe

Ingreso mediano alto

México

América Latina y el Caribe

Ingreso mediano alto

Uruguay

América Latina y el Caribe

Ingreso alto

Indonesia

Asia del Sur

Ingreso mediano bajo

Tailandia

Asia del Sur

Ingreso mediano alto

Corea del Sur

Asia Oriental

Ingreso alto

Hong Kong (China)*

Asia Oriental

Ingreso alto

Japón

Asia Oriental

Ingreso alto

Alemania

Europa Occidental

Ingreso alto

Bélgica

Europa Occidental

Ingreso alto

Dinamarca

Europa Occidental

Ingreso alto

España**

Europa Occidental

Ingreso alto

Finlandia

Europa Occidental

Ingreso alto

Francia

Europa Occidental

Ingreso alto

Irlanda

Europa Occidental

Ingreso alto

Islandia

Europa Occidental

Ingreso alto

Italia

Europa Occidental

Ingreso alto

Luxemburgo

Europa Occidental

Ingreso alto

Noruega

Europa Occidental

Ingreso alto

Países Bajos*

Europa Occidental

Ingreso alto

Portugal

Europa Occidental

Ingreso alto

Reino Unido

Europa Occidental

Ingreso alto

Suecia

Europa Occidental

Ingreso alto

Suiza

Europa Occidental

Ingreso alto

Bulgaria

Europa Oriental

Ingreso mediano alto

Croacia

Europa Oriental

Ingreso alto

Eslovenia

Europa Oriental

Ingreso alto

Estonia

Europa Oriental

Ingreso alto

Grecia

Europa Oriental

Ingreso alto

Hungría

Europa Oriental

Ingreso alto

Latvia

Europa Oriental

Ingreso alto

Lituania

Europa Oriental

Ingreso alto

Montenegro

Europa Oriental

Ingreso mediano alto

Polonia

Europa Oriental

Ingreso alto

República Checa

Europa Oriental

Ingreso alto

República de Slovakia

Europa Oriental

Ingreso alto

Rusia

Europa Oriental

Ingreso mediano alto

Australia

Oceanía

Ingreso alto

Nueva Zelanda

Oceanía

Ingreso alto

Israel

Oriente Medio y Norte de África

Ingreso alto

Jordania

Oriente Medio y Norte de África

Ingreso mediano alto

Qatar

Oriente Medio y Norte de África

Ingreso alto

Turquía

Oriente Medio y Norte de África

Ingreso mediano alto

Anexo 2. Pruebas de robustez entre diferentes métodos de modelización, con y sin efectos fijos de tiempo

Variable dependiente: Promedio de desempeño académico

Variables

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

Cochrane-Orcutt y corrección corr. AR (1)

MCG y corrección corr. AR (1)

Prais-Winsten y corrección corr. AR (1)

Índice de institucionalidad

64,99***

13,20**

13,63***

13,13**

13,50**

(5,74)

(5,34)

(5,02)

(6,63)

(6,09)

Gasto en educación

60,11***

9,27

9,69*

9,49*

9,85**

(8,35)

(5,66)

(5,31)

(5,41)

(4,96)

Institut*Gasto en educación

8,44***

1,49*

1,66**

1,52**

1,69**

(1,2)

(0,81)

(0,76)

(0,77)

(0,71)

Características sociodemográficas de la población (Context’)

Tasa de cambio crecimiento económico per cápita

-12,42

-18,04**

-0,86

-17,93**

-0,69

(17,6)

(8,31)

(9,17)

(8,09)

(7,29)

Tasa de cambio densidad poblacional

0,06

0,03

0,02

0,02

0,01

(0,1)

(0,06)

(0,05)

(0,05)

(0,05)

Tasa de cambio participación laboral

1,13

1,16***

1,06***

1,12**

1,01**

(0,8)

(0,38)

(0,36)

(0,48)

(0,46)

Tasa de cambio índice de Gini

0,51

10,73

11,57

9,15

9,7

(41,8)

(21,4)

(20,2)

(23,2)

-21

Tasa de cambio índice de globalización

29

15,14

17,31

15,35

17,48

(33,5)

(21,1)

(20,1)

(17,2)

(16,3)

Insumos escolares (InsumEsc’)

Tasa de cambio años de escolaridad promedio

68,59***

57,71***

65,47***

58,05***

65,23***

(24,8)

(13,8)

(13,0)

(14,3)

(13,2)

Tasa de cambio usuarios de internet

0,149

0,0557

0,109

0,0513

0,104

(0,19)

(0,08)

(0,08)

(0,1)

(0,11)

Constante

30,95

416,5***

411,5***

417,1***

412,9***

(27,1)

(39,7)

(37,4)

(49,8)

(47,0)

Observaciones

162

208

208

208

208

Efectos fijos de individuo

Efectos fijos de tiempo

No

No

No

Errores estándar en paréntesis * p<0,1 ** p<0,05 *** p<0,01

Anexo 3. Prueba de robustez: rezago de tres años en el índice de calidad institucional

Variable dependiente: Promedio de desempeño académico

Variables

(1)

(2)

(3)

(4)

(5)

Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

Cochrane-Orcutt corr. AR(1)

Rezago del índice de institucionalidad

-4,27

44,22***

42,89***

43,42***

60,99***

(4,33)

(5,41)

(5,45)

(5,38)

(5,35)

Gasto en educación

3,67

5,59**

5,84**

59,83***

 

(2,65)

(2,81)

(2,72)

(8,75)

Institut*Gasto en educación

-8,22***

 

 

 

 

(1,28)

Características sociodemográficas de la población (Context’)

Tasa de cambio densidad poblacional

0,08

0,11

0,05

 

 

(0,12)

(0,12)

(0,1)

Tasa de cambio crecimiento económico per cápita

44,31**

43,04**

9,3

 

 

(19,4)

(19,2)

(17,2)

Tasa de cambio participación laboral

-0,15

-0,27

-1,09

 

 

(0,95)

(0,94)

(0,81)

Tasa de cambio índice de Gini

-73,91

-64,08

-18,7

 

 

(50,4)

(49,3)

(42,6)

Tasa de cambio índice de globalización

14,74

20,36

21,61

 

 

(39,5)

(39,8)

(34,0)

Insumos escolares (InsumEsc’)

Tasa de cambio años de escolaridad promedio

 

75,03**

71,55***

 

 

 

(29,6)

(25,3)

Tasa de cambio usuarios de internet

0,04

-0,16

 

 

 

 

(0,22)

(0,19)

Constante

507,4***

161,2***

157,6***

150,2***

51,25**

 

(17,5)

(24,0)

(24,8)

(26,2)

(25,0)

Observaciones

187

162

162

162

162

Efectos fijos de individuo

Errores estándar en paréntesis * p<0,1 ** p<0,05 *** p<0,01

Anexo 4. Principales tablas de los datos utilizados

ISO_CODE

Año

Promedio de rendimiento académico

Índice de institucionalidad

Gasto público en educación

AUS

2006

519,89

8,13

4,74

AUS

2009

518,84

8,19

5,08

AUS

2012

512,48

8,22

4,87

AUS

2015

502,26

8,1

5,32

AUS

2018

498,99

8,15

5,12

BEL

2006

510,54

7,61

 

BEL

2009

509,26

7,63

6,46

BEL

2012

509,34

7,71

6,26

BEL

2015

502,5

7,58

6,45

BEL

2018

499,9

7,38

6,38

BGR

2006

416,49

5,45

3,9

BGR

2009

432,15

5,5

4,27

BGR

2012

440,44

5,39

3,48

BGR

2015

439,56

5,29

3,92

BGR

2018

426,65

5,49

4,05

BRA

2006

384,24

4,79

4,87

BRA

2009

400,99

5,16

5,46

BRA

2012

398,89

5,13

5,86

BRA

2015

395,03

4,74

6,24

BRA

2018

400,02

4,53

6,09

CAN

2006

529,5

8,23

 

CAN

2009

526,58

8,28

4,84

CAN

2012

522,21

8,24

4,69

CAN

2015

523,34

8,32

4,74

CAN

2018

516,7

8,17

4,89

CHE

2006

513,49

8,42

4,82

CHE

2009

517,01

8,39

4,89

CHE

2012

518,42

8,52

4,86

CHE

2015

506,32

8,57

4,94

CHE

2018

498,17

8,58

4,86

CHL

2006

430,54

7,31

3,02

CHL

2009

439,3

7,34

4,23

CHL

2012

436,32

7,39

4,54

CHL

2015

442,73

7,16

4,88

CHL

2018

437,75

7,02

5,43

COL

2006

381,11

4,08

3,92

COL

2009

398,59

4,07

4,78

COL

2012

392,86

4,41

4,37

COL

2015

410,09

4,6

4,47

COL

2018

405,52

4,65

4,45

CZE

2006

501,81

6,82

4,2

CZE

2009

490,5

6,83

4,15

CZE

2012

500,05

6,78

4,22

CZE

2015

490,8

6,92

5,75

CZE

2018

495,49

6,91

4,27

DEU

2006

504,79

8,07

4,29

DEU

2009

510,16

7,9

4,91

DEU

2012

515,11

7,93

4,96

DEU

2015

508,07

8,07

4,86

DEU

2018

500,44

7,99

4,98

DNK

2006

501,13

8,71

7,73

DNK

2009

499,18

8,67

8,45

DNK

2012

498,21

8,55

7,24

DNK

2015

504,28

8,43

7,01

DNK

2018

501,06

8,35

6,79

ESP

2006

476,4

6,75

4,18

ESP

2009

484,26

6,69

4,91

ESP

2012

489,57

6,77

4,47

ESP

2015

491,4

6,59

4,29

ESP

2018

482,32

6,63

4,18

EST

2006

515,57

7,14

 

EST

2009

513,63

7,06

5,96

EST

2012

526,08

7,12

4,72

EST

2015

524,29

7,39

5,14

EST

2018

525,51

7,43

5,26

FIN

2006

552,85

8,74

5,93

FIN

2009

543,49

8,73

6,46

FIN

2012

529,4

8,75

7,15

FIN

2015

522,72

8,52

7,03

FIN

2018

516,42

8,52

6,28

FRA

2006

492,82

7,57

 

FRA

2009

496,88

7,45

 

FRA

2012

499,81

7,39

5,46

FRA

2015

495,73

7,2

5,46

FRA

2018

493,66

7,2

5,41

GBR

2006

501,77

8,05

4,97

GBR

2009

500,1

7,63

5,05

GBR

2012

502,46

7,78

5,66

GBR

2015

499,89

8,03

5,51

GBR

2018

503,46

7,67

5,17

GRC

2006

464,1

6,44

 

GRC

2009

473

5,95

 

GRC

2012

465,63

5,52

4,51

GRC

2015

458,5

5,43

3,66

GRC

2018

453,47

5,62

3,6

HKG

2006

541,91

7,99

3,84

HKG

2009

545,57

7,8

4,39

HKG

2012

553,59

7,92

3,51

HKG

2015

532,63

8,05

3,26

HKG

2018

530,71

7,95

3,33

HRV

2006

479,27

5,71

 

HRV

2009

474,02

5,79

4,36

HRV

2012

482,35

5,86

4,78

HRV

2015

475,43

5,82

4,93

HRV

2018

471,85

5,92

3,91

HUN

2006

492,41

6,91

5,29

HUN

2009

495,66

6,48

4,94

HUN

2012

486,6

6,34

4,14

HUN

2015

474,37

6,04

4,49

HUN

2018

479,33

5,91

4,62

IDN

2006

392,47

3,74

 

IDN

2009

385,19

4,05

3,53

IDN

2012

384,38

4,24

3,41

IDN

2015

395,49

4,41

3,58

IDN

2018

381,9

4,71

3.00

IRL

2006

509,04

8,13

4,55

IRL

2009

496,92

7,99

6,16

IRL

2012

515,56

7,86

5,75

IRL

2015

509,04

8

3,76

IRL

2018

504,61

7,8

3,39

ISL

2006

493,59

8,47

7,2

ISL

2009

500,85

8

7,19

ISL

2012

484,49

7,96

7,58

ISL

2015

480,93

8,02

7,46

ISL

2018

481,4

8,09

7,56

ISR

2006

444,81

6,23

5,76

ISR

2009

458,57

5,99

5,48

ISR

2012

474,12

6,29

5,67

ISR

2015

471,73

6,47

5,86

ISR

2018

465,22

6,33

6,11

ITA

2006

468,54

6,27

4,53

ITA

2009

485,93

6,13

4,52

ITA

2012

489,54

6,02

4,06

ITA

2015

485,01

5,96

4,07

ITA

2018

476,96

6,01

4,26

JOR

2006

402,2

4,88

4,66

JOR

2009

402,35

4,93

3,59

JOR

2012

398

4,79

3,5

JOR

2015

399,01

4,84

3,45

JOR

2018

416,03

4,8

2,98

JPN

2006

517,48

7,55

3,28

JPN

2009

529,43

7,41

 

JPN

2012

540,4

7,53

3,65

JPN

2015

528,93

7,71

3,27

JPN

2018

519,99

7,68

3,08

KOR

2006

541,88

6,38

 

KOR

2009

541,16

6,53

2,87

KOR

2012

542,45

6,54

 

KOR

2015

519,12

6,41

4,45

KOR

2018

519,66

6,84

4,46

LTU

2006

481,48

6,44

4,83

LTU

2009

478,82

6,38

5,59

LTU

2012

483,94

6,64

4,76

LTU

2015

475,4

6,94

4,23

LTU

2018

479,71

6,77

3,89

LUX

2006

485,23

8,26

 

LUX

2009

481,72

8,4

 

LUX

2012

489,62

8,45

3,88

LUX

2015

483,34

8,45

3,77

LUX

2018

476,73

8,46

3,65

LVA

2006

485,07

6,47

4,68

LVA

2009

486,6

6,28

5,52

LVA

2012

493,82

6,37

6,58

LVA

2015

486,76

6,58

5,28

LVA

2018

487,36

6,57

4,24

MEX

2006

408,6

4,76

4,7

MEX

2009

419,89

4,68

5,19

MEX

2012

417,25

4,77

5,1

MEX

2015

415,67

4,49

5,23

MEX

2018

416,16

4,32

4,25

MNE

2006

401,02

4,72

 

MNE

2009

403,78

5,29

 

MNE

2012

413,95

5,29

 

MNE

2015

418,71

5,2

 

MNE

2018

421,95

5,25

 

NLD

2006

520,75

8,25

5,04

NLD

2009

518,82

8,27

5,43

NLD

2012

518,75

8,45

5,41

NLD

2015

507,93

8,32

5,35

NLD

2018

502,47

8,38

5,36

NOR

2006

486,89

8,34

6,38

NOR

2009

500,35

8,34

7,1

NOR

2012

495,94

8,58

7,37

NOR

2015

504,47

8,52

7,57

NOR

2018

496,94

8,54

7,64

NZL

2006

524,47

8,39

5,95

NZL

2009

524,06

8,52

6,29

NZL

2012

509,19

8,61

7,16

NZL

2015

505,93

8,72

6,33

NZL

2018

502,9

8,63

6,05

POL

2006

500,29

5,98

5,21

POL

2009

501,12

6,51

4,99

POL

2012

520,5

6,73

4,83

POL

2015

503,87

6,73

4,81

POL

2018

512,85

6,28

4,62

PRT

2006

470,92

7,04

4,91

PRT

2009

489,72

7,07

5,56

PRT

2012

488,03

6,9

4,95

PRT

2015

496,95

7,11

4,89

PRT

2018

491,99

7,14

4,68

QAT

2006

326,49

5,84

 

QAT

2009

373,09

6,45

3,41

QAT

2012

382,53

6,35

3,51

QAT

2015

407,3

6,05

 

QAT

2018

413,48

5,72

 

RUS

2006

465

3,49

3,87

RUS

2009

468,5

3,49

 

RUS

2012

481,2

3,53

3,79

RUS

2015

491,77

3,48

3,83

RUS

2018

481,34

3,71

4,68

SVK

2006

482,3

6,57

3,71

SVK

2009

488,13

6,51

4,01

SVK

2012

471,87

6,51

3,87

SVK

2015

462,84

6,38

4,59

SVK

2018

469,4

6,35

3,97

SVN

2006

505,89

6,95

5,59

SVN

2009

498,77

7,06

5,55

SVN

2012

498,86

6,82

5,62

SVN

2015

509,33

6,76

4,91

SVN

2018

503,75

6,87

4,94

SWE

2006

504,33

8,36

6,36

SWE

2009

495,6

8,52

6,75

SWE

2012

482,13

8,66

7,54

SWE

2015

495,83

8,47

7,44

SWE

2018

502,54

8,42

7,64

THA

2006

418,28

4,46

4,05

THA

2009

421,75

4,35

3,86

THA

2012

437,32

4,47

3,6

THA

2015

415,31

4,35

3,86

THA

2018

412,42

4,43

3,2

TUR

2006

431,64

4,94

2,73

TUR

2009

454,52

4,89

 

TUR

2012

462,3

4,87

4,39

TUR

2015

424,76

4,45

4,32

TUR

2018

462,48

4,08

4,29

URY

2006

422,48

6,45

2,88

URY

2009

426,58

6,61

 

URY

2012

412,16

6,53

4,33

URY

2015

429,98

6,71

4,55

URY

2018

423,53

6,73

4,66

USA

2006

481,63

7,59

 

USA

2009

496,41

7,45

 

USA

2012

492,12

7,55

6,28

USA

2015

487,6

7,5

4,95

USA

2018

495,33

7,52

4,91


1 Las dimensiones de calidad institucional están basadas en percepciones de los ciudadanos y de respuestas oficiales de administrativos del Gobierno o respuestas de las empresas de un país (Kaufmann et al., 2011).

2 El estadístico alterna entre un rango de cero a cuatro y se puede interpretar de la siguiente forma: si se acerca a dos, se tiene autocorrelación positiva; si es exactamente igual a dos no se encuentra ninguna autocorrelación temporal, y, a medida que el estadístico se acerca a cuatro, se halla autocorrelación negativa.

3 Por esta razón, independiente del resultado de la prueba, para mayor robustez, se recomienda la adición de efectos fijos de tiempo en futuras investigaciones, pues no se lo realizó por la complejidad de su implementación en el método Cochrane-Orcutt.

4 La inestabilidad del modelo (1) tiene que ver con el ajuste de un modelo desbalanceado para variables que sí son balanceadas. Por ello, en el segundo modelo, cuando se introduce a la variable desbalanceada (el gasto público en educación), los resultados se estabilizan.